Profesionalidad:
Nuestros empleados son el capital principal de nuestro hotel. Sin su correcta actuación serÃa inútil cualquier esfuerzo de excelencia en el servicio. Los trabajadores de nuestro hotel reciben formación continua y se responsabilizan de estar al dÃa de cada aspecto de su que hacer diario. Nanin fomenta la polivalencia (por delante de los grandes especialistas), el espÃritu de equipo, la voluntad de innovación, las iniciativas personales y la participación de las personas en la toma de decisiones corporativas.
Orientación al cliente:
El cliente y sus necesidades son el centro de nuestra atención. Al contrario que en los grandes hoteles, los pequeños permiten una comunicación personal entre el personal y los clientes, trato directo y cuidado y una humanización que contrasta con la despersonalización de las grandes cadenas. En Nanin, esta personalización no solamente es consecuencia de la estructura pequeña y flexible del funcionamiento sino que es uno de los valores básicos que justifican la existencia como organización.
Limpieza y mantenimiento:
La infraestructura del edificio se mantiene dÃa a dÃa con criterios rigurosÃsimos de calidad sanitaria, higiénica y de mantenimiento técnico. El impecable estado de todas las instalaciones y el correcto funcionamiento de cada detalle y servicio se ha convertido en un hecho diferencial que Nanin incorpora como premisa fundamental. |